HACER FELIZ A LA MUJER

Cierta vez un joven fue en su procura para descubrir el camino del corazón de una cierta mujer. Cuando encontró al sabio en la cumbre de la montaña más alta le preguntó:
Maestro de los Maestros, ¿cuál es el camino más corto y seguro para el corazón de una mujer?

El maestro le respondió:

No hay camino seguro para el corazón de una mujer, hijo. Sólo senderos al borde de precipicios y caminos sin mapas o brújulas, lleno de piedras y ladeados por serpientes venenosas...

Pero, entonces, Maestro... ¿qué debo hacer para conquistar el corazón de mi amada?

Entonces el gran gurú le dijo:

Oh! Aplicado discípulo. Conserve bien las enseñanzas que le daré ahora... Sígalos atentamente sin errar y tendrá lo que busca:

No resuelva todo con ignorancia; No escupa en el piso; Lávese los dientes; No se rasque los testículos en frente de ella; Regálele flores y muchos, pero muchos presentes.

Presentes caros de preferencia; Levante la tapa del inodoro antes de mear. Y recuerde de bajarla después; Lávese las manos cuando sale del baño; No mastique con la boca abierta; No eructe alto. O mejor, no eructe; No se limpie los dientes con palillos en público; Córtese y límpiese las uñas. No se coma las uñas; No hable mal de la madre de ella. Es más, ame a la madre de ella; Use desodorante (que sirva);

No hable con palabrotas; Ría siempre de los chistes de ella; No tenga celos de ella; Deje que ella tenga celos de usted, ella sí puede; No críe barriga. Es más, no engorde; No demore mucho dentro del baño;

No moje el baño, ni la casa y no deje la toalla tirada; No se siente a la mesa sin camisa; No diga que ella no sabe manejar (guarde esta verdad sólo para usted); No llegue tarde a casa. Salga a trabajar y vuelva corriendo; No beba hasta tarde con sus amigos. O mejor, no tenga amigos y ni sueñe en tener amigas;

No sea tacaño, y use por lo menos dos tarjetas de crédito; No mire a otras mujeres. Es más, no existen otras mujeres; No hable de su exnovia. Usted nunca tuvo una antes de ella; "" por lo menos 24 veces por día; Aprenda a cocinar; Lave los platos; Arregle la cama, siempre; Llámela de cualquier lugar;

Deje que ella compre ropas y zapatos siempre que ella quiera.

Es más, ayúdela a andar durante horas buscando una ropa nueva; Deje que ella converse durante horas por teléfono; Discuta siempre la relación, aunque no tenga nada que discutir; No ronque; Aféitese todos los días para no lastimarla; Debe gustar de los parientes de ella, hasta los insoportables; Nunca proteste por nada; Trabaje poco y gane mucho dinero, para poder darle todo a ella; Diga en todo momento que ella es la mujer más linda que jamás vio; Elogie siempre la ropa que ella lleva, aunque sea la de todos los días; Repare cuando ella se corta el cabello, aunque sea apenas las puntas, y dígale siempre que le quedó lindo;

Y lo más importante, hijo mio... Hijo... Espere... Vuelva aqui!!!...

El discípulo se detiene, da media vuelta y le contesta:

Descuide Maestro, ahora entiendo por qué hay tanto marica...


RUBIAS


Sin ofender a mis rubias amistades. Una linda y joven rubia toma el avión a Nueva York con un pasaje
en clase turista. Cuando llega al avión busca su asiento y de repente se encuentra con los asientos de primera clase.

Viendo que parece que éstos son mucho más grandes y confortables, decide sentarse en el primer asiento vacío que ve. La azafata chequea su ticket y le dice a la chica que su asiento es de clase turista. La rubia responde:

* Soy joven, rubia y linda y voy a sentarme aquí hasta llegar a Nueva York. Frustrada, la azafata va a la

cabina y le informa al Capitán del problema con la rubia. El Capitán va a hablar con la rubia y le confirma

que su asiento es de clase turista. La rubia responde:

* Soy joven, rubia y linda y voy a sentarme aquí hasta llegar a Nueva York. El capitán no quiere causar

problemas con lo que se retira a la cabina para comentarle el problema al copiloto.

El copiloto le dice que su novia es rubia y que él puede hacerse cargo del problema. Así que va a ver a la rubia y le susurra algo al oído.

Ella inmediatamente se levanta y dice:

* Muchísimas gracias..... - abraza al copiloto y se va a sentar a su asiento de clase turista.

El piloto y la azafata, quienes estaban observando alucinados la escena corren a preguntarle al copiloto

que le había dicho a la chica para convencerla.

El copiloto responde:

* Le dije que los asientos de primera clase no van a Nueva York

Comentarios

Anónimo dijo…
Jajaja buenísimos los chistes, pienso que el primero debería pasarse a cada hombre de cada generación porque contiene tanta sabiduría :)
Miles de salu2
JacK CroW dijo…
Gracias por el comentario y la visita....jejej

Saludos amiga :)

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