Las luciérnagas prenden su luz en la solapa de la alta y tibia noche del pueblo. Y los recuerdos de la niñez también se encienden. Por los campos de maiz buscábamos los pequeños insectos a la caída de la tarde y los metíamos en un frasco de vidrio transparente. Luego, ya todos en la cama, la habitación se estremecía con el calor fantasmagórico de las luciérnagas aprisionadas. Feliz criatura es ésta que se llena de luz con el amor y que vuelve estrella diminuta para anunciar el rito de la vida. Así arde también el corazón de los que aman; si se lo sacaran del pecho podrían iluminar con él las sombras de la noche y poner en las tinieblas del mundo un verde y esperanzado resplandor.
Comentarios
He descubierto tu blog a través de Mundo Mágico, que nos tiene un poco abandonados...., todo sea dicho, y me has gustado a simple vista, tu blog claro, y lo que escribes, te puedo agregar a mis amigos???
Un abrazo
Y claro que me encanta la página de mundo mágico, de hecho visito muchas soy buen lector y amigo..
Saludos :)